Capítulo IV

La visión de Aerie

Una visión del futuro

El hechizo de Ornélia no te devuelve a casa. Te lleva más lejos todavía: a un lugar donde el aire vibra y las voces suenan a la vez cerca y a mil años de distancia.

—¡Por fin! —te dice la Archimaga—. Debes de tener muchas preguntas. Sígueme, te explicaré lo que está pasando.

Te habla con la calma de quien ya ha perdido demasiado.

—Para que entiendas: yo soy la autoridad de los magos de Arsinoe, y estos son mis compañeros. Arsinoe, la capital de este continente, se derrumba, y somos sus últimos defensores… Urunesti, tu ciudad, también dejará de existir. Perderás a tu madre, a tu hermana y a todos tus seres queridos.

Una pausa.

—Mientras duermes, estás en una visión del futuro de nuestro continente.

Los que no pudieron detenerlo

No están solos. Junto a Ornélia hay otros, y cada uno carga con su parte de culpa.

El Profeta Tanzgue, siervo de Danifae, la diosa de su orden, no se perdona:

—¡Hemos fracasado en nuestra misión! Debimos haber detenido a Shandalar, el Exánime, el Hechicero. Pero logró escapar con sus planes…

El Clérigo Graivois, líder de los caballeros de Harpocrate de la Puerta de Istar, defensores de Arsinoe, guarda silencio. El Padre Merlay, seguidor de Lalibela, «hijo de los dioses», te observa con una esperanza que no sabes si mereces.

—Espero oír pronto tu nombre —te dice.

Ahora sabes cómo se llama el Mago de tu sueño. Shandalar. El Exánime.

Aerie

—¡Diosa Aerie! —anuncia Ornélia—. ¡Aquí está el elegido!

La diosa no habla como los mortales. Habla como habla una tormenta.

—¡Ragnarök!

Y luego, más bajo, solo para ti:

—Debes impedir que ocurra este desastre. Este futuro no tiene por qué llegar… Puedes vencer a las fuerzas del mal. Este sueño es un grito de ayuda: un intento de crear, de alumbrar, una generación de héroes.

Se vuelve hacia la Archimaga.

—Ornélia, abre el portal. Tu aventura comienza aquí.

—Presta atención —te dice Ornélia mientras el portal se abre—. Te enviaremos de vuelta a Urunesti… pero no puedes quedarte ahí. Debes ponerte en camino para cumplir tu destino. Franshille vive en tu misma ciudad: él sabe que debe mostrarte el camino. Si te quedas en Arsinoe, te encontrarás con el Hechicero Exánime. Por eso debes avanzar desde Rune-Midgard.

—¡Franshille, no lo olvides! —grita Aerie a alguien que no está allí—. ¡Buena suerte!

La luz te traga otra vez.

✦